La décima cita de la V8 Supercars australiana recalaba en uno de los circuitos permanentes más rápidos y carismáticos del mundo: Phillip Island. Y en él se disputó a la vez una de las pruebas más singulares del calendario, pues en la L&H 500 Phillip Island se completan 500 km de carrera. Primero dos mangas al sprint de 14 vueltas, en la que los equipos con más de un piloto corren una de ellas cada uno. En estas dos Todd Kelly y Mark Winterbottom ganaron.
La tercera y última es una manga a 113 vueltas con relevos, en la que triunfó la escuadra Toll Holden con Garth Tander y Will Davidson. Las dos carreras tan cortas os podéis imaginar que son de auténtica locura y acertaréis, de las cuales podemos disfrutar de dos estupendos resúmenes. En la carrera larga la victoria en la última vuelta la tenía Craig Lowndes a su alcance. Pero las manitas de Garth Tander se la arrebataron en una auténtica diablura que abarcó desde la horquilla Honda a la curva Siberia.






