
Alguien debería aconsejar a Jacques Villeneuve que, cualquier tiempo pasado fue mejor. Tras dos temporadas maravillosas, con título de Campeón del Mundo incluido, el piloto canadiense entró en barrena. Ni en BAR, ni en Sauber, ni en BMW, ni en Renault consiguió acercarse ni a la sombra de sus dos primeras temporadas en Williams. Sus 11 abandonos consecutivos en 1999 son, posiblemente, un record de la Fórmula 1.
Aún así, Villeneuve no se da por vencido. Desde 2006, su última temporada en la máxima categoría, su nombre ha sonado para el regreso Durante la pasada temporada su nombre sonó, y mucho, para subirse al volante de uno de los Stefan GP. Un equipo que ni siquiera tenía una plaza asegurada en la parrilla. El proyecto Stefan GP se quedó en dónde todos esperábamos, en nada.






