
Los V8 Supercars son unos coches de competición que no dejan indiferente a nadie. Normalmente comparados por la igualdad que propicia el reglamento con los bólidos de la Nascar (superiores los aussies en capacidad dinámica) o con el DTM (superiores los alemanes, al ser prototipos). La comparación más correcta sería imaginarse un S2000 del WTCC, base de turismo de serie, respetando su disposición de motor, aligeramiento, pack aerodinámico, suspensiones estándar… pero con un V8 de 5 litros de cilindrada atmosférico en lugar de los tetracilíndricos de 2 litros.
Esa sería la comparación más realista. Como un requisito en reglamento es que muchos componentes sean comunes a todos, y que ellos o coche original sea de fabricación nacional, es por ello que sólamente hay dos marcas implicadas: Ford y Holden, filial de General Motors. Ambos tienen dos modelos de berlina muy populares en australia y que tras su preparación son los que llenan las parrillas: los Ford Falcon FG/BF/BA y los Holden Commodore VE/VZ. Son los protagonistas mecánicos de esta competición, y a los va dedicado este pequeño post.













