
Lo que prometía ser un rally muy interesante donde poder ver a algunos participantes del Intercontinental Rally Challenge pasó a ser sinónimo de tristeza y dolor. Siempre hay que tener en cuenta a la hora de ver una prueba lo colocación de los espectadores, procurar situarse por encima del nivel de la pista y sobre todo nunca ponerse en el exterior de la curva. En este caso el Rally checo nos deja un claro ejemplo de irresponsabilidad y mala colocación.
Si a todo ello le unimos un cambio de rasante y un coche a gran velocidad cuyo piloto no consigue trazar la curva del final de recta nos da como resultado un gravísimo accidente. También hay que añadir que si este problema se da con unos comisarios eficientes los tres fallecidos por atropello, el padre y sus dos hijos de 15 y 13 años, se podía haber quedado en un simple susto.






