
Hoy hace 38 años de una fatídica mañana de sábado en Watkins Glen, cuando en las prácticas de cara al Gran Premio de EEUU una columna de humo negro se elevaba sobre el terreno, bien visible en la distancia. Francois Cevert se había estrellado a los mandos de su Tyrrell 006, y a causa del brutal impacto falleció en el acto debido a las terribles heridas sufridas en el violento choque contra las barreras.
Cevert era la gran promesa del automovilismo francés en la época. Era el segundo piloto de esa nacionalidad capaz de vencer en un Gran Premio, y fue precisamente en el Gran Premio de EEUU de 1971, también a los mandos de un Tyrrell (003). Procedía de una familia bien, era considerado un caballero más que un playboy (que también lo era), tenía una gran habilidad al piano y aparte de todo, era un piloto carismático y muy apreciado en el paddock. Para Jackie Stewart era algo así como su hermano pequeño.









